Tino Díez: Lo cierto es que su sensibilidad, más allá de lo epidérmico, sólo puede ser comparada a la de aquellos otros de corazones sensitivos como los de Cátulo Castillo, Homero Manzi o los hermanos Expósito. Cuando Enrique y Manzi, con sus días amenazados por la común y cruel enfermedad que los condenaba, se reunieron junto a Troilo, Tania y Osvaldo Miranda, juntaron su angustia en el mejor remedo de la última cena tanguera. Entre lágrimas y sollozos, Pichuco recitó el poe...Artículo subido el 15/05/13