• Un tango argentino, Discépolo y un amigo santafesino, Raúl Suffriti

    Me habían hablado de Raúl Suffriti y sus notas de tango enviadas por email desde Santa Fe, Argentina, el también santafesino y rosarino Eduardo Sibilín, realizador de Hermano Tango. Me ha llegado en este diciembre 2013 uno de sus boletines tangueros y le doy la palabra a Don Raúl para que, desde la bella ciudad litoraleña, analice un tango que me emociona desde siempre, que canturreo desde que era un niño, una joya según mi parecer… Infamia de Enrique Santos Discépolo, al que le ponemos acento siendo que en italiano no lo lleva, como nos pasa con Cadícamo. (Si quiere recibir su Revista Tango mándele un email a raulsuffriti@hotmail.com)

    La poesía en El Tango: Infamia
    Por
    Raúl Suffriti
                                                                           

    Como en la vida, no toda la poesía debe ser siempre romántica ni descarnada. Ella se da lugar o tiempo, para mostrarnos otras llagas. Poesía que se convierte en una poderosa condena y reclamo al alma humana en desvarío. Pero en Discépolo no se verifica esa antagonía entre  el descubrir de los infiernos del alma y el vuelo idealista y utópico.  Es el caso de esta Infamia tanguera, que aunque cueste creerlo, exhuma esos dos extremos.  Releyéndolo con el alma en la misma sintonía que empleó el autor al escribirlo, seguramente usted reconocerá ese juego de lo trágico junto a la ilusión de una redención. Aunque ésta resulta dramáticamente trunca acá en la tierra, el autor la imagina esplendorosa en una escena profundamente tierna y amorosamente humana/divina,  en sus estrofas finales.

    Debido a eso quiero dedicarle a ese poeta que hace 63 años dejó de escribir sus mensajes proféticos un 23 de diciembre, para que irse a abrazar feliz con  “Dios…como soñó

    Enrique Santos Discépolo, Discepolin, autor y compositor del tango argentino nacido y fallecido en Buenos Aires, ArgentinaEste tango INFAMIA, en sus  versos, es el que más profundamente hurga en los pliegues de las oscuridades del alma humana, a la vez que la apostrofa severamente y sin dudar. Estaba en la cuarentena de años cuando escribe esto!  “La gente que es brutal cuando se ensaña /   La gente que es feroz cuando hace un mal…” No necesita mayores explicaciones, y no solo a nivel  individual, sino  como pueblo, como colectivo de una sociedad determinada pero individualizada como la nuestra!  “ buscó para hacer títeres en su guiñol”  (aparato para escenificar  las obras  de los títeres)  “la imagen de tu amor y mi esperanza!...”

    Me pregunto ¿Por qué escribió esto Discépolo?  ¿Cómo se le ocurrió poner, enmarcar al mundo que apostrofa, en ese simbolismo del guiñol? ¿Acaso porque allí adentro se iba a desarrollar una historia que conmociona? Porque a pesar de aquella ferocidad y del aquel  ensañamiento, allí mismo en el seno de lo execrable, Discépolo pone al tope de inmediato nada menos que la imagen del amor y la esperanza. ¿Quién dijo que Discépolo era amargado, materialmente existencialista, pesimista…? Estas dos líneas demuestran su terneza y su idealismo, su fe en el amor y en la espera.

    Es que para entender a los poetas hay que elevar el alma a la misma sintonía con  que ellos escribieran sus versos y descubrieran sus corazones. Y más aún, reafirma la generosidad y la blancura  del acogimiento, señal ineludible del valor último, secreto y digno de cualquier religión, como es el abrazo de aceptación al otro, sin preguntar pasados.

    ¿Hay algo más ruin que mofarse, descalificar la imagen del amor y de la esperanza? Bueno aquí te lo dice claritamente Discépolo. Por eso, la contundencia del primer verso con que él inicia esta bella pieza de redención y humanidad… “a mi qué me importaba tu pasado!”  Sublime conducta que no se refiere al olvido, sino a la sublime aceptación  del otro, del que solo le importa su persona…no su pasado! Esto es un vale cuatro y falta envido al resto. No andaba con chiquita a la hora de expresarse sobre la condición humana, en este caso el abrazo fraternal y liberador al otro/a.

    El autor de esta nota, Raul Suffriti, de la ciudad de Santa Fe, Argentina, realizador de la Revista Tango de difusión onlineEl olvido es siempre un recurso magnánimo, pero el perdón es un acto sublime que redime absolutamente. Es decir quita cualquier reproche, cualquier marca, cualquier condena. Pero “el mundo” no le dejó…No pudo cumplir su ansia ni su destino…. En ¡la feria! del mundo viaja la condena y con ella la murmuración, la maldad, el chisme destructor…. La mordida venenosa y fatal… “tu vida” -que era la imagen del amor-  desde entonces fue un suicidio” nos da la dimensión de esa destrucción del alma humana, ésa  que quiso querer y no pudo… aun “saliendo de payasos a vivir”.

     

    Y en el éxtasis del dolor y del recuerdo (Muñeca de amor) (Amor!) (Corazón) son  dos exclamaciones que nada tienen que ver con el texto propio de los versos, demuestran la infinita ternura de su autor ¡Amor!...¡corazón! e introducen una originalidad en la versificación, cual es estampar una reflexión personal e íntima que le da fuerza y le  acuerda credibilidad al mensaje.

    La historia se desbarranca hasta la crueldad de despedazar el corazón de aquella que  quería ser buena…! A tal punto que “fue inútil gritar, fue estúpido aullar la promesa de tu redención” Pero ¿Qué sabe el mundo de la redención? No la entiende, no le apasiona, ni la practica, hasta puede llegar a considerarla una enajenación… quizás ni eso….no ha  sido capaz de descubrir  su íntimo significado vivificador. Pero Discépolo sí que la entendía pues él mismo buscaba su redención, recordemos el tango Confesión.

    Y ya  en el culmen del resumen de esta historia, Discépolo habla por sí, adopta el ropaje del frustrado amor, se encarna en esa “cicatriz ajena” y el tango entonces, explota  en un aria donde se mezclan deseos y perdones que anticipan el sueño final. El final de la historia marca un pudor inmaculado, un nivel espiritual difícil de entender desde la mediocridad…!

    No puedo escribir que “no sé por qué se me viene a la cabeza un pensamiento”…, porque sí  lo sé, y  es que se me presenta a la memoria el Dante y su Beatrice en  ese fantástico viaje desde el Infierno hacia la revelación, hacia la gloria de la resurrección… ¡y visión beatífica! Discépolo culmina su obra con una exquisita aria pero incomparable con otras producciones, aunque no sean  del mismo género, la ópera por ejemplo.

    Portada del disco en el que Virginia Luque, actris y cantante de tango de Argentina, interpreta tangos de Enrique Santos DiscépoloHay en estas letras de este tango, una clara advertencia profética que se echa a la cara de una sociedad. Si ésta no cambia  los valores del discurso hegemónico y dominante en tono de chismografía, discriminaciones, violencias, descalificaciones, condenas, desprecios y otras maldades fáciles de imaginar y que son los ejes que esta sociedad ha construido para relacionarse.  Si esa sociedad no transforma esos valores  en otros adonde campee la solidaridad, la generosidad, la aceptación del otro,  el acogimiento, etc. para mitigar los dolores, el destino de esa sociedad es, inexorablemente, el suicidio social, tal como otras civilizaciones que admiramos hoy pero que ya desaparecieron…

     

    De este tango hay varias y memorables versiones, pero hay una  que ha sido lograda casi en el mismo grado de  vibración que el original pensado por Discépolo, y es la de Virginia Luque, con un acompañamiento de flauta que le otorga aún más  dramaticidad a la expresión de la artista. Según me pasa, no se puede escuchar este tango sin padecer una lágrima en el alma.

    Infamia
    Tango argentino (1939)
     Letra y música: Enrique Santos Discépolo


    La gente que es brutal cuando se ensaña
    La gente que es feroz cuando hace un mal
    Buscó para hacer  títeres en su guiñol
    La imagen de tu amor y mi esperanza
    A mí, qué me importaba tu pasado?
     Si tu alma entraba pura a un porvenir
     Dichoso abrí los brazos a tu afán y con mi amor…
    Salimos de payasos a vivir.

    Fue inútil gritar que querías ser buena
    Fue estúpido aullar las promesas de tu redención
    La gente es brutal y odia siempre al que sueña,
    Lo burla y con risas desdeña su intento mejor.
    Tu historia y mi honor, desnudaos en la feria
    Bailaron su danza de horror, sin compasión….

    Tu angustia comprendió que era imposible
    Luchar contra la gente es infernal
    Por eso me dejaste sin decirlo… ¡Amor!
    Y fuiste a hundirte al fin en tu destino…
    Tu vida desde entonces fue un suicidio
    Vorágine de horrores y de alcohol
    Anoche te mataste ya del  todo y mi emoción
    Te llora en tu descanso… ¡Corazón!

    Quisiera que dios amparara tu sueño,
    Muñeca de amor, que no pudo alcanzar su ilusión.
    Yo quise hacer más, pero todo fue un ansia,
    Que tu alma perdone a mi vida su esfuerzo mejor
    De blanco al morir llegará tu esperanza
    Vestida de novia ante Dios…como soñó.

    Muchas gracias Don Raúl

    Eduardo Aldiser
    Argentina Tango  - Radio AldiserArgentina Mundo  - Argentina Folklore


     

     

    Compartir en

    Lista de comentarios

    cesar j. tamborini duca14/12/2013 15:33:09

    Recibo habitualmente de Don Raúl Sufritti su publicación digital sobre el tango. Una tesonera, eficaz y ponderable labor la suya, que complementa otras publicaciones, colecciones y -en fin- tareas relacionadas con nuestra querida música ciudadana, como las realizadas por los dos Eduardos rosarinos: Sibilin y Aldiser. En esta ocasión, al agregar audio a su publicación, lo hizo con el doble acierto de publicar el famoso tango "Infamia" del genial Discepolín, complementado con la maravillosa voz de Virginia Luque, hermosa voz acorde con su figura, que tal vez nunca fue valorada en los anales del tango a la altura de su merecimiento, enorme figura femenina que llenó una época. Mi agradecimiento por disfrutar esta maravilla

    Julián14/12/2013 01:20:00

    Don Raúl: No le encuentro fallas en lo escrito, a la selección del tango para definir a Discepolo y a la interpretación, Virginia Luque impecable.

    1

    Escribe un comentario

    Nombre (requerido)
    Email (requerido, no será publicado)
    Recordar los datos en este equipo
    Protección de datos
google-site-verification: googled79617e5f852b5e6.html