• Tango argentino. Y Gardel ¿Qué? Luciano Londoño ha dicho…

    …en 1997 y en un comentario sobre el libro de Ricardo Ostuni, “Repatriación de Gardel”, de 1996, que por entonces suscitaba encontradas opiniones en Buenos Aires y Argentina toda. Por entonces desde su Medellín colombiana, el estudio del tango Luciano Londoño publicaba en Latin Beat Magazine, Gardena, de California, EEUU (Mayo 1997) en la sección Book Reviews, este comentario sobre la obra del historiador porteño del tango.

    Publicamos la nota en junio 2012, cuando estaba reciente el homenaje que a ambos, Ostuni y Londoño, les ha hecho la Academia Uruguaya del Tango y que coincidía con las conferencias del escritor argentino en Colombia donde fue presentado por el anfitrión y su amigo, Luciano Londoño. Hoy recordamos aquel análisis del colombiano cuando ambos, con pocos días de diferencia, se marcharon para reunirse en algún lugar de Universo y hacer aquello que tanto los pasionó, hablar y comentar cosas del tango, sea de Argentina o Uruguay el autor, intérprete, orquesta.

    Repatriación de Gardel, Novedoso Estudio de Ricardo Ostuni

    Por Luciano Londoño López (1997)

    Ricardo Ostuni es un porteño de 59 años de edad, poeta romántico por antonomasia, que actualmente, entre sus muchas tareas, ejerce la vicepresidencia (entonces) de la Academia Nacional del Tango, de la República Argentina, una vertiente de su personalidad que, en definitiva, es la que más siente a fondo, pues le posibilita profundizar e investigar en la historia de la ciudad, sus personajes, sus escenarios y en el mundo atrapante de la alta noche.

    En su libro “Repatriación de Gardel”, de 320 amenas páginas, hace literalmente polvo la "historia oficial" sobre Carlos Gardel, demostrando que de ninguna manera el máximo cantor de todos los tiempos fue el pretendido francés nacido en 1890.

    Portada del libro "Repatriación de Gardel" del escritor e historiador del tango Ricardo Ostuni, argentino de Buenos AiresCon rigor histórico, cuidada metodología y una documentación realmente apabullante, elabora una tesis de enorme valía que contribuye a jerarquizar el acervo bibliográfico del tema, cuyo pionero fue el uruguayo Erasmo Silva Cabrera (Avlis), al que le siguieron calificados estudiosos, periodistas y escritores del Río de la Plata. "Nadie, seriamente, puede sostener como verdad inconmovible que Carlos Gardel nació en 1890", señala en su libro, para agregar que "son demasiadas constancias que presumen una fecha muy anterior a la que surge del acta de Toulouse".

    En la contratapa del volumen, un personaje fuera de serie de la noche porteña, el escritor, periodista y abogado Hipólito "Tuco" Paz, califica la obra que fue presentada a finales de noviembre de 1996 en Buenos Aires como un "libro escrito sin cartas marcadas". Y agrega Paz: "El autor presenta al lector todo el abanico de pruebas concernientes a las distintas teorías expuestas sobre los enigmas que signan la vida de Gardel para que el lector pueda aplicar su propio criterio sin presiones, evaluarlas y asumir su punto de vista".

    En el libro de Ostuni, el "francesismo" de Gardel termina por convertirse en algo imposible de sostener racionalmente y reafirma esa convicción a través de un trabajo investigativo tan serio como profundo. A su juicio, "El Mago" es criollo de origen y pese a que no afirma terminantemente la nacionalidad uruguaya, en su libro la referencia a Tacuarembó es permanente.

    Que un intelectual argentino haya escrito una obra de esta naturaleza, con la seriedad y la libertad de criterio de un historiador desapasionado, es algo realmente gratificante y bienvenido ya que echa por tierra varias décadas de prejuicios y absurdas ocultaciones de la verdad en la Argentina, su patria.

    Ostuni desmantela con pulcritud de orfebre toda la trama armada para transformar en francés a Gardel, y permitir así que su herencia pasara a manos de la mujer que le cuidó en su niñez, y siguiera luego su tránsito hacia las arcas de Armando Defino, novel y voraz apoderado del cantautor y "factotum" de la operación.

    Ricardo Ostuni, escritor e historiador argentino del tango, realizando su programa en La 2x4La operación resultó relativamente sencilla a partir de un supuesto comentario aceptado: el fisco es "lo de nadie", y por tal nadie se preocupa de su defensa. Y fue así, que un supuesto testamento amonestado de gravísimas irregularidades jurídicas impidió que, como correspondía legalmente, el fisco argentino quedara con la herencia vacante de Gardel, ya que éste se había nacionalizado allí en 1923.

    No todo Buenos Aires quedó indiferente ante el atropello jurídico que implicó validar este testamento que de rebote, daba vuelta a la historia, inventando un imposible Gardel francés. Si bien la indiferencia fue la actitud dominante e incluso complaciente por circunstancias que no vienen al caso mencionar ahora ello, no llegó a comprometer la opinión seria de la intelectualidad porteña, que exhibió su resistencia a aceptar de plano tan oscuro episodio (Blas Matamoros, Tabaré di Paula, Andrés Chinarro, Olga Orozco, Horacio Salas, Osvaldo Soriano y otros). O sea, que en el ambiente tanguero de Buenos Aires se conocía de sobra la verdadera relación de Berta Gardés con Carlos Gardel.

    Ostuni asumió la responsabilidad de incursionar en un tema que en Buenos Aires causa cierto escozor en algunos sectores, como lo es la real imagen de Gardel, y para ello le ha resultado insoslayable arremeter contra el total de discordancias, incoherencias y contradicciones de la "historia oficial de Gardel", donde se dan la mano verdaderos contrasentidos.

    Ostuni actúa con honestidad intelectual y la valentía de quien sabe que su actitud le puede valer reproches, como le ocurre a todo aquel que descubre una verdad largamente ocultada por un cúmulo de intereses de distinto tipo. Por ello afirma: "Nada hubiera sido posible sin abandonar el ritual que rodea a Gardel. Muchas de las conclusiones a las que íntimamente hubiera deseada arribar, se diluyeron frente a hechos, indicios y presunciones de insoslayable gravitación. Mas sin desencanto. Todo en la vida de Gardel apunta hacia su destino de gloria, solo que a veces, los senderos de ese tránsito no coinciden con los caminos trazados por su biografía convencional."

    Luciano Londoño, historiador y difusor del tango en Colombia

     

     

     

     

     

    Luciano Londoño, Medellín, Colombia

    Argentina Mundo  y la historia del tango argentino

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    Lista de comentarios

    Martina Iñiguez07/08/2016 22:08:42

    ¿QUIEN FUE CARLOS GARDEL?

    https://www.youtube.com/watch?v=m9vxnnZGCG4

    A través de la documentación hallada en los últimos años, se ha probado la falsedad de la biografía francesa atribuida al cantor Carlos Gardel.
    Ninguno de los sostenedores del Gardel francés ha podido, hasta el momento, trazar una biografía francesa fidedigna que no colisione con la documentación existente.
    Los invitamos a intentarlo.

    GARDEL FRANCÉS: UN FRAUDE - Por Martina Iñiguez
    Cuando se pretende afirmar el francesismo de Gardel, se recurre permanentemente a un irregular “testamento ológrafo”, apoyado en un acta de nacimiento de un hijo de Berta Gardes que nunca supo cantar, nacido en Toulouse, que se contrapone a lo que el cantor siempre declaró en su documentación oficial jurídicamente perfecta: ser uruguayo, nacido en Tacuarembó e hijo de padres fallecidos, pero sin explicar jamás a qué se debieron la cantidad de falsedades difundidas para intentar sostener una biografía de Gardel más falsa aún: la del “Gardel francés” o “historia oficial”.

    Falsarios y difamadores ampliamente conocidos recurren a “chicanas judiciales” que jamás probaron nada más que su ineficacia y falta de credibilidad, o hacen risibles intentos de hacer creer que la historia la determinan supuestas posiciones o conductas oficiales imaginarias, para distraer del hecho real:
    Jamás se explicó por qué razón se aceptan las incongruencias de la “historia oficial” y la validez de un engendro fraudulento, movilizado por la avidez de poseer una herencia que de algún modo hubieran podido merecer Berta Gardes y los esposos Muñiz, pero que tuvo por finalidad que los bienes de Gardel quedaran bajo la administración y propiedad final del factótum de la operación: Armando Defino.

    Los DOCUMENTOS acumulados desde el nacimiento de los progenitores de Gardel hasta la fecha, hablan con la fuerza de su terca elocuencia. Paradojalmente, muchos trabajos que prueban la falsedad fueron elaborados por quienes consciente o inconscientemente, por interés o sin él, por comercialismo, frivolidad, chauvinismo, necedad o simple ignorancia, incidieron para tergiversar la biografía gardeliana.
    Son tantas las pruebas de la orientalidad de Gardel como las de las falacias de su presunto y absurdo francesismo.

    Hoy, con el rigor de la documentación escrita, con una avalancha de pruebas irrefutables e indestructibles:
    Publicaciones de la época, registros de CEMLA, planillas de censos, actas de nacimiento, matrimonio y defunción de los personajes involucrados en la vida de Carlos Gardel (Familias Escayola y Gardes, Anaïs Beaux, Fortunato Muñiz, Odalie y Esteban Capot, Romualdo López, Paul Lasserre, etc., fotografías correctamente datadas a través de la trayectoria de los estudios fotográficos, planos escolares que prueban el lugar exacto en que fue fotografiado Carlitos escolar cursando primer grado “C” en una escuela de Montevideo, trayectoria escolar documentada que demuestra que esa fotografía no correspondió a ninguna de las escuelas a las que asistió el suplantado Charles Romuald Gardes), la mentira ha sido desenmascarada, la verdad resplandece y América Latina recupera la totalidad de la identidad de este incomparable cantor nacido en la segunda sección judicial de Tacuarembó, que alcanzaría su esplendor en una ciudad como Buenos Aires, considerada en su época como “La Reina del Plata”.
    El destino lo llevó a morir en Colombia, como si un mágico conjuro hubiera querido mantenerlo en las entrañas del continente que lo vio nacer.

    Miltinho02/03/2013 18:12:59

    Bueno, después de largos años, ha quedado demostrado que, efectivamente, Gardel nació en Francia, en contraposición a lo que sostenía Ostuni.-
    Gardel mismo, en una pausa de una de sus múltiples actuaciones, le confiesa a un amigo; " mirá adónde llegó éste francesito".-

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