Mi nombre es Romina Trefilio, canto tangos y soy argentina, de Rosario

Hola amigos de Argentina Mundo… les cuento que la música era un placer cotidiano en mi hogar y el histrionismo una característica que asimilé de mis padres. Además de disfrazarme para cantar e inventar coreografías, uno de mis juegos preferidos era representar junto a mi mamá diferentes canciones. Ella me enseñaba a escuchar la letra para así lograr la expresión con mi cuerpo y poder percibirla, un juego tan sabio como divertido que desarrolló mucho mi sensibilidad.
Con respecto al tango, cada vez que lo cuento me emociono mucho. El que me conquistó fue “Balada para un loco” de Astor Piazzolla y Horacio Ferrer. Siempre me llegó profundamente su letra, tal vez por la loca posibilidad representativa e interpretativa que me brindaba la narración. Aún hoy las imágenes y emociones que siento, son las mismas del primer momento, por eso la sigo eligiendo para mis presentaciones. Cada vez que la canto se la dedico a mis “Abubis”, como les digo a mis abuelos maternos, de quienes heredé mi gusto por el tango.
Me llegaría la posibilidad, a los 9 años, de aprender flauta dulce y, a los 11, de integrarme al coro de mi querida escuela “Sagrada Familia” y participar de las fiestas del colegio. A los 12 años mi papá me regaló un pequeño teclado con el que comencé a crear diferentes melodías a modo de juego; así pude sacar de oído aquellas canciones de moda que me gustaban.
Más tarde, a los 15 años, llegó la añorada guitarra criolla a la que bauticé “Clota”. Ella me acompañaría en toda mi adolescencia y juventud, hasta la actualidad. Mi escuela secundaria me brindó la posibilidad de realizarme en lo musical, ya que pude formar parte del grupo de guitarras y llegué a escribir a los 17 años, la letra de la canción “A mi bandera”, que se convirtió en el himno patrio utilizado en los actos de mi escuela.
La voz y la comunicación siempre fueron temas que despertaron en mí mucho interés, por eso decidí ingresar a la Universidad Nacional de Rosario para cursar la Carrera de la Licenciatura en Fonoaudiología. La música siempre formó parte de mi vida. Pero fue gracias a un regalo de amor que pude cruzar la frontera de lo cotidiano y lo personal para compartirla con miles de personas.
Todo comenzó en agosto de 2009, como regalo de cumplemés, mi novio Mariano me dio la posibilidad de grabar mi primer demo en un estudio profesional. Decidí entonces comenzar a estudiar canto y lo hice de la mano de Paola Iazzetta (una excelente cantante lírica que Milán acunó en su Scala majestuosa, para luego proyectarla hacia lugares como Nueva York, Estambul, Bucarest, Moscú, El Cairo, Damasco y otros tantos sitios, y que actualmente se dedica al tango como bailarina y cantante). Ella me ayudó mucho para entrenarme a nivel vocal e interpretativo y poder así dar el gran paso.
En enero del 2010, un mágico viaje me permitió conocer en Quercus, el más importante restaurant de Villa General Belgrano, Provincia de Córdoba, Argentina, a la señora Susana Marti, una cantante excepcional que compartió escenario con artistas de la talla de Estela Raval. Ella me dio la posibilidad de cantar ante Alejandro Lerner, cuya felicitación fue el semáforo verde para recorrer profesionalmente el hermoso camino de la música. Con Susana Marti cantamos juntas tanto en Villa General Belgrano como en Rosario en varias oportunidades, y construimos con el tiempo una hermosa amistad.
Debido a mi necesidad interna de seguir formándome, elegí a la profesora Graciela Mozzoni. Ella es una de las mezzosopranos más reconocidas de la ciudad de Rosario y realiza diversas actividades musicales, incluyendo la interpretación en los ámbitos lírico, coral y popular, la creación y dirección de espectáculos y la preparación vocal.
Luego de un año con muchas presentaciones en mi querida ciudad, recibí un mail que le dio un giro de ciento ochenta grados a mi joven carrera. Fue un día de diciembre de 2010 cuando el maestro Tito Moretti, excelente músico y compositor argentino radicado en España, me propuso interpretar algunas de sus canciones.
Comenzamos así una linda amistad a la distancia, plagada de anécdotas y sugerencias desde la experiencia y la humildad que lo caracterizan. Eso llevó a Tito a elegirme como la única voz femenina que cantara el poema “Dolor” de Alfonsina Storni, ya que él es el único autorizado por el hijo de la escritora, Alejandro Storni, para musicalizar sus versos. También Tito me dio el honor de hacer la pista y los arreglos musicales del tema de mi autoría en letra y música “El amor te puede salvar”.
A partir de la excelente recepción que tuvo mi música en los medios, fueron surgiendo propuestas para participar en distintos eventos familiares, sociales e institucionales. Así tuve la oportunidad de participar con gran recepción del público en festivales de localidades muy distantes y recorrí distintos puntos de la Argentina. También tuve el honor de interpretar el Himno Nacional Argentino ante la Plaza San Martín de Rosario, colmada de gente.
Siempre digo que lo que más amo de la música es la posibilidad de contar historias y transmitir sentimientos, eso es lo que más me atrae y disfruto. De allí que a lo largo del tiempo haya ido orientando mi repertorio hacia temas de autores como Eladia Blázquez, Astor Piazzola, Joan Manuel Serrat, Ana Belén, Armando Manzanero, José Luis Perales, Joaquín Sabina, Cacho Castaña y Patricia Sosa, entre otros. Sin olvidar canciones, por ejemplo, de Marcela Morelo, Marc Anthony y Gloria Estefan que le dan ritmo y alegría a los espectáculos.
Poder evocar con la narrativa y la melodía, diversas ilusiones, imágenes y emociones que se personalizan en cada uno, me permite hacer que los presentes dejen de ser espectadores para convertirse en actores principales de mis shows. Cuando la música comienza a sonar y cuando mi voz llega al corazón de cada uno se produce un feedback maravilloso, que hace que una noche común y corriente, se convierta en una velada única y especial.
Y aquí estoy cantando “Dolor”, versión musicalizada por Tito Moretti de la poesía de Alfonsina Storni, en la cual ella deja entrever el trágico final de su vida en las aguas del mar. Chau, hasta pronto Eduardo, amigos...
Romina Trefilio, Rosario, Cuna de la Bandera Argentina
Dolor
Poema de Alfonsina Storni
Música de Tito Moretti
Quisiera esta tarde divina de octubre
pasear por la orilla lejana del mar;
que la arena de oro, y las aguas verdes,
y los cielos puros me vieran pasar.
Ser alta, soberbia, perfecta, quisiera,
como una romana, para concordar
con las grandes olas, y las rocas muertas
y las anchas playas que ciñen el mar.
Con el paso lento, y los ojos fríos
y la boca muda, dejarme llevar;
ver cómo se rompen las olas azules
contra los granitos y no parpadear;
ver cómo las aves rapaces se comen
los peces pequeños y no despertar;
pensar que pudieran las frágiles barcas
hundirse en las aguas y no suspirar;
ver que se adelanta, la garganta al aire,
el hombre más bello, no desear amar...
Perder la mirada, distraídamente,
perderla y que nunca la vuelva a encontrar:
y, figura erguida, entre cielo y playa,
sentirme el olvido perenne del mar.
Gracias Romina Trefilio, un fuerte abrazo...
Eduardo Aldiser
Argentina Mundo




