• Julio E. Foster, Luces de Milonga y una mirada argentina a los paisajes y gentes de Aragón

    Julio E. Foster  ha nacido en Lomas de Zamora y vivió en Adrogué, provincia de Buenos Aires, en ese gran conurbano que rodea a la capital argentina. Con sólo veinte años el destino lo trae hasta España… la Menorca de sus abuelos, Barcelona, Madrid, un toque de París y… Zaragoza

    Y por aquí largamos… ¿Cómo se jugaron las cartas en el tapete para que fuera Zaragoza y Aragón tu nueva tierra?

    Más que una jugada de cartas más o menos planeada fue una tirada de dados. Primero viví en Menorca, tierra de ancestros. Vaciado el cubilete varias veces más salieron Barcelona, Paris, Madrid… en una escala en Zaragoza enroqué con sus tierras y gentes. Aragón es un buen lugar para fotografiar. El amor hizo todo lo demás.

    Volvemos atrás, háblame de Lomas de Zamora, de tus ancestros… los Foster o los que quieras…una escuela tal vez, ese club, esa Escuela…

    En realidad, nací en Lomas pero mi casa está en Adrogué. En las mismas calles donde paseaba Borges escapando del mundanal ruido porteño.  St. Michael’s y St. Albans pusieron el matiz victoriano de mis puntos de vista. El equipo de rugby del Lomas At. curtió mi adolescencia.

    Mis ancestros? 50% mediterráneo. Mi vieja, Antonia nació en Menorca y de ahí para arriba toda su ascendencia. Mi viejo, Derek,  nació en Balcarce de donde es la parte más criolla de mi sangre. El 25% restante, british, se remonta hasta escocia allá por el 1600. Aunque mi abuelo nació en Madagascar. Eh!, a que queda bien como imagen de marca? “Julio E. Foster”… E, Enrique, aunque en casa me llaman Henry.

    Dime, en el avión aquel… ¿Ya venía un fotógrafo?...

    Sí, yo entonces no lo sabía pero cuando tenía 5 o 6 años entré en el laboratorio de L’avi (el abuelo). La luz roja, el olor a químicos y el ver aparecer mi imagen en un papel en blanco me atrapó en su magia. A los 15, con mi amigo Alex, quemábamos nuestros ahorros en rollos y papel. Yo había heredado una Voightlander de mi abuelo, y su laboratorio. El se había vuelto a España. Cuando terminé el Bachillerato hice la colimba, fui del primer alistamiento con 18 años. Al terminar tenía claro que la fotografía era un buen camino de investigación personal, incluso podía darme de comer.

    Julio E. Foster, fotógrafo argentino que reside en Zaragoza, EspañaY un día te diste cuenta que en tus ojos estaban los contornos, las luces, las sombras, el andar, las claves de los aragoneses… ¿Recuerdas aquellos primeros trabajos?

    Sí, claro que los recuerdo. Y si no, ahí están las fotos para hacérmelo recordar. Al fin de cuentas el mayor valor, por encima de técnicas y tecnologías, de una foto es su poder de evocar. Sensaciones, recuerdos, momentos…

    Cuando llegué a Zaragoza los primeros pasos fueron en prensa, free-lance. Colaboré con varios periódicos y agencias locales y nacionales. Un buen día me vi mayor para el estrés que es trabajar bajo la presión del cierre de edición así que poco a poco lo fui cambiando por el trabajo editorial, libros de diferente temática, reportajes para revistas.

    Antes, he de decirlo, estuvieron los 6 años que pasé trabajando en el Diario de Menorca, para mí una especie de facultad de periodismo. Nunca agradecí lo bastante a los compañeros con los que trabajé y que me enseñaron tanto.

    Paisajes aragoneses captados por Julio E. Foster, fotógrafo argentino que reside en Zaragoza¿Sabes? Me han impresionado tus trabajos de estudio… esos vinos, los platos, algunas fotos muy reconocibles de campañas y envases…

    Entre los libros en los que he publicado hay varios de gastronomía. El primero de ellos en diapositiva medio formato disparada con cámara de banco óptico. Te acordás, esas cámaras con fuelle negro y el fotógrafo escondido bajo una tela? Lo cierto es que encontré todo un mundo donde investigar interacción de la luz con los elementos. Aunque el dominio de luces y sombras es esencial para una composición fotográfica, la verdad es que nunca me había puesto conocerlas tan a fondo como con la foto gastronómica.

    Mira qué me ha pasado con tus retratos Julio… hay allí fotos de artículos que he leído… pero qué poco nos queda el nombre del fotógrafo… y está ese Labordeta oteando destinos…

    El retrato me interesó desde los comienzos de mi afición. Mi obsesión siempre fue sacar el lenguaje no verbal del retratado, algo más allá de sus facciones. Hay una sección de las fotos de Luces de Milongas, por ejemplo, que está dedicado a captar la pasión de los bailarines. El tango destila mucha en infinitos gestos.

    Posados, robados y varias personas y personajes pasaron ante mi escrutinio. A todos procuré tratarlos por igual, reyes y mendigos.

    Labordeta mira el horizonte desde el que nos mira él ahora. No se si será verdad, pero me gusta pensar que podría serlo.

    Arreando hacienda en la feria ganadera de Chascomús, Provincia de Buenos Aires. Fotografía de Julio E. FosterAunque te hayas venido siendo casi un purrete, Julio, tus fotos de campo, agricultura, trabajos rurales, villas… creo que tienen el sello que nosotros traemos en el orillo, como aquel vaquero…

    Cuando era chico mi viejo me llevaba al mercado de Liniers, donde trabajaba. Después estuvimos viviendo en Cinco Saltos en un ambiente de chacareros. Tengo familia en Tucumán, a los que visitábamos de adolescente. Vivían en un campo de dos mil hectáreas en plena pre cordillera. Andar a caballo, ayudar a arriar, ver marcar el ganado o cuerearlo para el asado, subir al tractor mientras cosecha… Si todo eso deja huella. Nunca estuve muy alejado de lo agrícola. Quizás por eso, también me atrapó Zaragoza, es una sociedad muy en contacto con lo rural.

    Me imagino que esa tira con trabajo de Chascomús en la pampa ganadera, estará jalonada de asados y recuerdos de fogones…

    Fue una linda escapada con mi viejo a ver un remate. Entonces,  estaba preparando un trabajo sobre la carne argentina. Lamentablemente no  interesó. Pero quién te quita lo bailao? Asados cayeron unos cuantos en el baúl de los recuerdos. Y vinos, y mates, algún truco.

    Cuéntanos un poco de ese Aragón Gráfico, donde te reconocen como el impulsor y alma mater…

    Todos tenemos un tropezón. Si no tropezás no sabés lo que es andar derecho. Aragón Gráfico fue un proyecto muy ambicioso que quedó truncado por falta de recursos. Describirlo aburriría ahora. Cuando intenté ponerlo en marcha era un concepto francamente, y no es porque sea mío, innovador.

    Julio, buena idea la de plantear un portal en grises, negros y blancos, para dejar todo el protagonismo al color de las fotos…

    Y eso que cuando la diseñamos no había las herramientas de diseño web que tenemos ahora. Sino aún la hubiéramos hecho más discreta. La idea era que la página pareciera un passepartout.

    Me ha impactado la múltiple colección de fotos que le dedicas al tango bailado… ¿Será que también te acordaste de ponerlo en la maleta y te acompaña desde algunos discos cuando trabajas?

    Bueno, lo del tango tiene mucha historia. Cuando salí de Adrogué tenía 20 años y el tango me parecía música de viejos deprimidos. Poco a poco me fue atrayendo como música, a veces me acompaña trabajando, en el coche, en mis meditaciones. Lo que no logro es engancharme al baile. Eso, el baile, lo descubrí el año pasado en Buenos Aires. Quería investigar cómo estaba el tango a nivel de calle, fuera del espectáculo. Visite varias milongas que dieron pié a la primera colección de “Luces de Milonga”. Comentando el proyecto descubrí que resulta un mundo fascinante en el que el tango con esa corriente de ida y vuelta, abarca una afición por todo el mundo que me fascina. En eso estoy volcado ahora en captar en imágenes. Soy un vouyeur del tango, no lo practico, solo lo miro… y lo retrato.

    Milongas de Buenos Aires y distintas localidades de Aragón, captadas por el fotógrafo argentino Julio E. Foster. Integran la colección "Luces de Milonga"De esas series lo interesante, además de tu gran trabajo, es cómo los protagonistas parecen todos, un hombre y una misma mujer bailando, da lo mismo que las hayas sacado en El Garaje de Zaragoza, en Sos del Rey Católico, las milongas porteñas de nuestra Buenos Aires o esas otras de Peñaflor… el sello universal del tango

    Gracias por lo de gran trabajo. En realidad grandes son los fotógrafos que me inspiran al hacerlo. Yo solo aplico sus técnicas. Cartier-Bresson, Brassai, Capa, Doissneau y otros ya vieron su entorno con esos ojos. Yo pienso: para que inventar algo nuevo cuando hay visiones ya probadas como eficaces. A lo que doy gracias es a poder disparar con unos medios técnicos mucho más eficaces. Pero no los dejo distorsionar el lenguaje fotográfico que ya tenemos implantado en la memoria colectiva.

    En cuanto a tu pregunta, percibo la misma pasión en todos los lugares a los que voy a retratar. Los entornos físicos cambian, por supuesto. Pero más sutil es el ambiente, las diferencias de los ambientes.

    En esta etapa tuya, ¿qué predomina más… el fotógrafo, el profesor, el estilista, el director de proyectos…?

    No, no me recuerdes mi personalidad múltiple. Ahora ya no hay quién lo pare, sigue: secretario, director de I+D (sin la otra I), laboratorista digital, encargado de marqueting y relaciones externas… Uf! Que agobio! Voy a mi terapeuta y vuelvo.

    Te quiero regalar un tango, hermano fotógrafo argentino… pídeme una orquesta, una voz… y te dejo haciendo ¡Clic! que es lo tuyo…

    Balada para un loco, cualquier versión, pero sobre todo la de Goyeneche y Piazzolla.

    Chau Julio Foster…fotógrafo argentino en Aragón.

    Chau Eduardo. La próxima compartimos música y unos mates.

    Ahora te canta el Polaco Goyeneche con Astor y  sus músicos… Balada para un loco



    Balada para un loco
    Tango (versión para cantor)  1969
    Letra: Horacio Ferrer
    Música: Astor Piazzolla



    Las tardecitas de Buenos Aires tienen ese qué sé yo, ¿viste? Salís de tu casa, por Arenales. Lo de siempre: en la calle y en vos. . . Cuando, de repente, de atrás de un árbol, me aparezco yo. Mezcla rara de penúltimo linyera y de primer polizón en el viaje a Venus: medio melón en la cabeza, las rayas de la camisa pintadas en la piel, dos medias suelas clavadas en los pies, y una banderita de taxi libre levantada en cada mano. ¡Te reís!... Pero sólo vos me ves: porque los maniquíes me guiñan; los semáforos me dan tres luces celestes, y las naranjas del frutero de la esquina me tiran azahares. ¡Vení!, que así, medio bailando y medio volando, me saco el melón para saludarte, te regalo una banderita, y te digo...

    (Cantado)

    Ya sé que estoy piantao, piantao, piantao...
    No ves que va la luna rodando por Callao;
    que un corso de astronautas y niños, con un vals,
    me baila alrededor... ¡Bailá! ¡Vení! ¡Volá!

    Ya sé que estoy piantao, piantao, piantao...
    Yo miro a Buenos Aires del nido de un gorrión;
    y a vos te vi tan triste... ¡Vení! ¡Volá! ¡Sentí!...
    el loco berretín que tengo para vos:

    ¡Loco! ¡Loco! ¡Loco!
    Cuando anochezca en tu porteña soledad,
    por la ribera de tu sábana vendré
    con un poema y un trombón
    a desvelarte el corazón.

    ¡Loco! ¡Loco! ¡Loco!
    Como un acróbata demente saltaré,
    sobre el abismo de tu escote hasta sentir
    que enloquecí tu corazón de libertad...
    ¡Ya vas a ver!

    (Recitado)

    Salgamos a volar, querida mía;
    subite a mi ilusión super-sport,
    y vamos a correr por las cornisas
    ¡con una golondrina en el motor!

    De Vieytes nos aplauden: "¡Viva! ¡Viva!",
    los locos que inventaron el Amor;
    y un ángel y un soldado y una niña
    nos dan un valsecito bailador.

    Nos sale a saludar la gente linda...
    Y loco, pero tuyo, ¡qué sé yo!:
    provoco campanarios con la risa,
    y al fin, te miro, y canto a media voz:

    (Cantado)

    Quereme así, piantao, piantao, piantao...
    Trepate a esta ternura de locos que hay en mí,
    ponete esta peluca de alondras, ¡y volá!
    ¡Volá conmigo ya! ¡Vení, volá, vení!

    Quereme así, piantao, piantao, piantao...
    Abrite los amores que vamos a intentar
    la mágica locura total de revivir...
    ¡Vení, volá, vení! ¡Trai-lai-la-larará!

    (Gritado)

    ¡Viva! ¡Viva! ¡Viva!
    Loca ella y loco yo...
    ¡Locos! ¡Locos! ¡Locos!
    ¡Loca ella y loco yo

    Eduardo Aldiser        
    Argentina al Mundo difundiendo a los artistas argentinos que dan a conocer nuestra cultura en el mundo

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    Lista de comentarios

    Alice White28/07/2011 12:04:00

    Mucha gente me pregunta "...te sentis mas argentina o mas inglesa?". Despues de escuchar tangos y ver fotos de mi querido Buenos Aires, no cabe duda SOY ARGENTINA!
    Gracias.

    JulioE01/07/2011 10:16:15

    Qué familia! Qué amigos! Cómo no me voy a emocionar?

    Abrazo a los que están y a los que pudieran estar, los presentes y los ausentes!

    Piluca28/06/2011 12:47:27

    Has conseguido transmitir tu pasión , a traves de las imagenes, que son mucho más.
    !Gracias!

    brian24/06/2011 20:30:00

    Muy buena la nota. Casí me pongo a llorar, con tantos recuerdos. Faltó decir que te llamaban mepue...Lo único que no me pone tan nostalgico es que tengo 8 años menos que vos, y no tengo que volver tanto atrás, ja ja.

    Robin23/06/2011 22:07:26

    Muy bueno.... Me hizo recordar Argentina 60 años atrás donde la mayoría de bailes y radios se escuchaban tangos y fox-trots. Llegúe a conocer un guitarrero de Gardel en un club de barrio de Lomas (1948)

    Antonia 23/06/2011 22:00:01

    Yo que te conozco muy bien se que todo lo dicho sale de corazón, muy auténtico. Es como revivir toda tu vida. Gracias por tan grato recuerdo.

    Rogelio Ayala23/06/2011 10:19:12

    Tiernísima la nota, nostálgica, para leer y releer.

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