• José María Contursi, el Catunga, evocado en la Academia Nacional del Tango de Argentina

    Ha sido en el Plenario Público del lunes 19 de diciembre 2011, 19.30 hs., cuando la figura de este gran poeta del tango, José María Contursi, fue glosada en el  Auditorio “Hugo del Carril” de la Sede sindical de UTHGRA, sito Av. De Mayo 930, Ciudad de Buenos Aires, Argentina, cercano a la Academia Nacional del Tango entidad organizadora.

    Tras emitirse palabras de José María Contursi sobre su amigo Francisco Fiorentino, se ha escuchado el Tango Ritual de la jornada “Toda mi vida”, tango de José María Contursi y Aníbal Troilo por Aníbal Troilo y su Orquesta Típica cantando precisamente por  Francisco Fiorentino, grabación del año 1941. A cien años del natalicio del poeta José María Contursi, en el espacio central de este Plenario, el Académico Gustavo Provitina se ha referido a la figura de este notable poeta bajo el título "José María Contursi: Variaciones de la ausencia".

    Entresacamos conceptos de Jorge Gutman (jormar@amgsun.com) sobre el poeta porteño del tango:

    Fué uno de los más grandes poetas de la lírica tanguera. Su nombre brilló a la misma altura de grandes escritores de letras de tango tales como Homero Manzi, Enrique Santos Discépolo, Cátulo Castillo, Enrique Cadícamo, Homero Expósito y Alfredo Lepera que vivieron y descollaron en la misma época que Contursi. Epoca gloriosa para el tango, pero también difícil, porque para triunfar en ese género había que ser realmente bueno. Pero tuvo una gran ventaja sobre ellos, la de ser el hijo de otro gran poeta: Pascual Contursi, el autor entre otros, de “Mi noche triste”, “Bandoneón arrabalero” y “Flor de Fango”.

    Desde muy pequeño, Catunga, así era el sobrenombre de José María Contursi, vivió en un ambiente de poetas y escritores que visitaban asiduamente a su padre en interminables veladas culturales. Por eso Catunga llevaba la poesía dentro de su alma. Por eso siendo muy joven, en el año 1933, un año después de la muerte de su padre, escribe su primer poema musical, el vals titulado “Tu nombre”. Al año siguiente, en 1934, Catunga conoce en Radio Stentor donde trabajaba como locutor, a una jovencita de catorce años de edad , llamada Susana Gricel Vigano, que había ido a visitar la Radio acompañada de su amiga Nelly Omar, que era cancionista y trabajaba en el elenco artístico de dicha emisora.

    Gricel , fué el gran amor de Contursi, y la musa inspiradora de la mayoría de los tangos que él escribió. Cuatro años más tarde, para ser precisos en 1938, Gricel y Catunga viven un apasionado romance en la Provincia de Córdoba, lugar donde residía Gricel, pues Contursi tuvo que ir a vivir provisoriamente por prescripsión médica. El romance dura aproximadamente dos años entre los viajes que el poeta realizaba periódicamente para tratar su supuesta “enfermedad”, hasta que finaliza impetuosamente cuando Catunga, que estaba casado con otra mujer, decide terminarlo, pues no quería dejar a su esposa Alicia y sus cuatro hijos, a pesar de que ese matrimonio estaba tambaleando desde hacía mucho tiempo, por la tumultuosa vida noctámbula que el poeta llevaba.

    Y es a partir de ese momento, cuando Contursi vuelve a residir con su familia en Buenos Aires, cuando comienza a transcribir al papel su maravillosa obra literaria, su verdadero amor por Gricel, su arrepentimiento, su culpa, su desengaño, su dolor sentimental, su frustración amorosa…..

    Es así como escribe en “Gricel”….: No debí pensar jamás, en lograr tu corazón... y sin embargo te busqué... hasta que un día te encontré... y con mis besos te aturdí... sin importarme que eras buena... Contursi lleva al tango todo su dolor, todo su pesar por haber abandonado a Gricel y con música de Mariano Mores, escribe “En esta tarde gris”: “ Que ganas de llorar en esta tarde gris... en su repiquetear la lluvia habla de tí... remordimiento de saber... que por mi culpa nunca, vida, nunca te veré …”

    Otro tango hermoso que recuerda a Gricel, como casi todos sus versos, es “Quiero verte una vez más” con música de Mario Canaro y dice así : “Quiero verte una vez más, amada mía... y extasiarme en el mirar de tus pupilas... quiero verte una vez más, aunque me digas... que ya todo terminó y es inútil remover las cenizas de un amor …"

    La obra que nos deja escrita Contursi es inmensamente rica en cuanto a cantidad y calidad. Su manera de escribir es muy distinta a la de su padre, pues no usa en su vocabulario ninguna expresion del idioma lunfardo como lo hacían los poetas de la camada anterior. Es que Catunga tiene una educación superior a la de su antecesor y el medio en el que vive es de un nivel social más alto.

    No sólo fué poeta y escritor, sino que también ofició como periodista y locutor de radio. También trabajó como funcionario en el Ministerio de Agricultura y ostentó el cargo de secretario de SADAIC.

    En la década del cincuenta Contursi pasa por un mal momento en su vida. Queda viudo, sus finanzas se van prácticamente a pique, muere su madre, y el alcohol lo destruye física y espiritualmente. Gricel que también enviuda, se entera de la desesperante situación en que se encuentra Contursi, viaja a Buenos Aires para salvar a su amado, lo rescata y juntos vuelven a Capilla del Monte a continuar la vida que habían comenzado treinta años atrás. Tiempo después se unen en matrimonio, para nunca más separarse hasta el día de su muerte.

    Catunga escribe “Otra vez Gricel”, pero en este tango no hay dolor, ni melancolía, ni nostalgia, ni sufrimiento. Tal vez un poco de alegría y felicidad por reencuentro con su amada, pero ésta es otra historia que al tanguero no le interesa...

    Rodolfo Ghezzi
    Argentina al Mundo

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