• Guillermo Albarado en Rosario – Argentina Tango / España – Alberto Morán

     
     
     
    Desde su atalaya en Benalmádena, Málaga, Guillermo Alvarado otea el mar hacia el sur y su mirada, que se vuelve mágica, lo lleva a nuestras geografías rioplatenses. Así, en esos caminos por Argentina, esta vez ha llegado a Rosario, ciudad de tango donde las haya. Así nos lo cuenta… 
     
     
     
     
     
     
     
     
    Acompañáme, vamos a visitar a un amigo
     
     
     
    Alberto Morán, el cantor de tango de Buenos Aires, rodeado de amigos, como Guillermo Albarado, en el restaurante del Rincón Balear de Buenos Aires, barrio de Boedo, en Argentina. El autor de la foto es el gran boxeador Andrés SelpaHabíamos llegado a Rosario la tarde anterior y, fuimos directamente a LT8 Radio Rosario al programa “Espontáneo” que conducía Rafael Daneri para grabar una entrevista, ya que el programa se transmitía de 1 a 3 de la mañana. Rafael era alto, elegante y fanático de Osvaldo Pugliese.  Al igual que el maestro, sufrió persecuciones por las dictaduras militares, en aquellos días, estábamos nuevamente soportando una de las más horribles, la de Videla. Nos recibió muy cordialmente y luego de las presentaciones de rigor, comenzó la entrevista a Alberto Morán. En el transcurso de la misma, ocurrió un hecho que guardo con cariño. El Flaco le contó que yo, antes de ser su amigo, lo había ido a ver al Teatro El Círculo de Rosario, en un homenaje realizado al maestro Pugliese, donde iban a participar los ex cantores de la orquesta, entre ellos Alberto Morán
     
    ¿Te viniste de la Capital a Rosario para ver a Morán?  Me preguntó Daneri al toque. “Si, me vine en tren y cuando terminó el espectáculo, le pedí al Flaco, que estaba en el bar, que me firmara una foto y después deambulé por la ciudad hasta la hora en que salía el tren de regreso”. Fue entonces que me hizo a mí también una nota. Quiso saber qué sentía al haber logrado la amistad de quien era mi ídolo.
     
    El cantor argentino de tango Alberto Morán en una de sus actuaciones en La Cueva del Tango de Mario y Clara Calcerano, en Rosario, provincia de Santa Fe, ArgentinaGuillermo Albarado “Noche en La Cueva del Tango
     
    Más tarde, nos fuimos a La Cueva del Tango, lugar que regentaban los hermanos Calcerano y donde Alberto Morán era siempre muy bien recibido por la diosa rubia y elegante, Clara Calcerano, hermana de Mario, el “capo” de La Cueva. Esa noche el Flaco compartía cartel con la cordobesa María Garay. Como siempre, el público rosarino premiaba con un silencio respetuoso e interminables aplausos cada tema que interpretaba el querido Alberto. El abrojito, Pasional, San José de Flores, Hacelo por la vieja, Quema esas cartas, Ciego, fueron algunos de los tangos que interpretó con su estilo personal el Flaco Morán.
     
    Guillermo Albarado “Y todavía me faltaba conocer a un personaje!”
     
    Casi al amanecer, caímos rendidos de alcohol y cansancio, en el Hotel Monumento. Cerca de la una de la tarde del día siguiente, fue cuando el Flaco me invitó a visitar a un amigo. Fuimos caminado unas cuadras, bajo un implacable sol y, nos detuvimos frente a un caserón antiguo de altas puertas de madera, donde, en un lateral de la misma, sobresalía un antiguo llamador de bronce, con forma de una mano sosteniendo una pequeña bola. Alberto lo hizo sonar en tres oportunidades y, unos segundos mas tarde, desde el interior de la vivienda, se escuchó un vozarrón que gritaba: “ya vá”.
     
    Oímos luego unos pasos con el inconfundible sonido que hacen las “chancletas” sobre el suelo de baldosas. Al abrirse la puerta, apareció una figura enorme y sonriente, ataviado con un pantalón negro y una blanca camiseta musculosa, que a duras penas ocultaba una prominente barriga. ¡No lo podía creer! Ante mis ojos, estaba la imponente figura del gran Virulazo.
     
    Virulazo y Elvira, gran pareja de baile de tango de Buenos Aires, Argentina Yo había tenido la oportunidad de verlo bailar unos años antes, en el exclusivo Lo de Hansen, en Ramos Mejía, una casona de estilo colonial, con un amplio jardín, en donde se destacaba, sobre el lado izquierdo, una enorme barra de madera sostenida en su frente por una pared de vidrio, iluminada por dentro, para que se pudiera observar al puma que la habitaba, que una noche, en un descuido se escapó, produciendo el desbande de toda la concurrencia. Sobre la derecha, había un pequeño escenario, donde los casi 120 kilos de humanidad tanguera de Virulazo, se movían con una increíble plasticidad, llevando con su mano derecha el estilizado cuerpo de su compañera, Elvira Santamaria
     
     
     
     
    “Qué hacés, Flaco? Que sorpresa…….pasá, pasá. Vos también pibe, pasá pa´dentro”. Atravesamos el zaguán, que desembocaba en el comedor, a la izquierda se encontraba una gran cocina con sus paredes revestidas de blancos azulejos que llegaban hasta el techo. “Vieja, mirá quien vino” Elvira estaba de espaldas a nosotros, inclinada sobre la pileta, lavando los platos. Al darse vuelta, se le iluminó la cara con una amplia sonrisa y secándose las manos con el delantal, se abalanzó hacia el Flaco, rodeándole el cuello con sus brazos y dándole un sonoro y largo beso, después, dándome también un beso, preguntó “Comieron, ché?”
     
    Guillermo Albarado “Milanesas en Rosario con Morán y Virulazo”
     
    La mesa era enorme, acorde con el tamaño de la cocina y estaba cubierta por un mantel de hule, a cuadros de color verde. Yo me senté al lado del Flaco y Virulazo, frente a Morán, mientras que Elvira, con esa diligencia que poseen algunas mujeres, nos ponía los platos y los cubiertos sobre el mantel y luego colocaba en el centro de la mesa, una fuente ovalada con una “parva” de milanesas, todavía tibias. “Hace casi un mes, que estamos haciendo una `rascada´ por acá” comentó Virulazo. Todavía faltaban unos años para que trascendieran las fronteras y triunfaran con Tango Argentino, que les diera fama internacional y los llevara a triunfar en Broadway.
     
    La cicatriz que tenía en la cara, era como un imán para mí. De reojo se la “carpeteaba” intentando que no se diera cuenta. Fue entonces que me miró y sentí que el pánico me dejaba paralizado. “¿Que hacés, pibe?, comé”.  Y estiró el brazo hacia la bandeja con las milanesas y tomando una, con esos dedos que parecían garfios, la colocó en mi plato y dirigiéndose al Flaco dijo  “¡¡Ché, que tímido es tu amigo!!”
                                            
    Guillermo Albarado "Dos fotos con historia"
     
    En la foto donde Alberto Morán está en La Cueva del Tango con Clara Calcerano y su mardio, Néstor Mansilla (Para todos siempre "Cacho" que me dice Aldiser, lo conoció con gran bigote), lleva un moño (Pajarita en España) que le había regalado mi hermano.
     
    En la foto que nos sacó ese gran boxeador, Andrés Selpa, en la Casa Balear de Buenos Aires, calle Colombres en Boedo, no lejos del Gasómetro de San Lorenzo (Los colores del Flaco Daneri y de Aldiser), me tiene a mi con mucha barba y mucho pelo! Lo flanquean en la mesa mis amigos Ricardo (Uno de los fundadores de la línea de colectivos / micros 109 que va de Liniers al Correo Central de Buenos Aires) y Juan Carlos, mecánico dental, como se decía entonces, o Protésico Dental como ponía su tarjeta. Por la derecha cierra el grupo mi tío Bernardo Ortíz, el menor por la rama de mi mamá, lo llamábamos "Chiquito" y está siempre en mis recuerdos.                
     
    Guillermo Albarado, Octubre 2018, desde Benalmádena con un tango medio silbado, medio cantado...
     
    Otras notas con y de Guillermo Albarado
     
    Y aquí nos canta Guillermo Albarado
     

    Otras notas 
    Argentinos y uruguayos en Galicia, vistos por Eduardo Galeano
    La Pontevedra que soñaba Castelao en Buenos Aires, Argentina
    Los pontevedreses en la Ciudad de Buenos Aires, Argentina, motivo de estudio

    Vídeos en el Canal Aldiser
    El Rusito de Gagliardi por Aldiser Camino a la NavidadNavidad 2014/Reyes 2015
    Camino de Santiago, Redondela-Pontevedra Camino de Santiago, Pontevedra-Padrón
    La Maestra por Aldiser en Pontevedra Senderismo a Amil, Lugar do Ruibal
    Homenaje a Miguel Hernández - Angeles Ruibal - Luis Leoni Ratto Mi viejo de Julián Centeya por Aldiser

    Eduardo Aldiser
    Argentina Tango - Radio Aldiser - Argentina Mundo  - Argentina Folklore - Canal Aldiser

    Compartir en

    Lista de comentarios

    Jorge Garabal17/10/2018 00:22:26

    Hola Guillermo, muy lindo recuerdo, espero verte en alguna peña así charlamos un ratito.Saludos a tu Sra. y un gran abrazo para vos. Jorge

    Jose Luis Ortega16/10/2018 16:50:30

    Maravillosa historia, Guille. Un gran tesoro, Precioso el tango Su nombre era Margot!!

    1

    Escribe un comentario

    Nombre (requerido)
    Email (requerido, no será publicado)
    Recordar los datos en este equipo
    Protección de datos
google-site-verification: googled79617e5f852b5e6.html