• Aldiser - El Edmundo Rivero del tango argentino que conocí

    Las cosas que uno siempre quiere contar, a veces van quedando allí por otras prioridades. Y si ahora me pongo en ello con Don Edmundo Rivero, es porque desde Medellín me ha enviado, con su cordialidad de siempre, Don Luciano Londoño, un artículo sobre “La voz esperada” publicado en La Nación de Buenos Aires… es de Argentina y me llega de Colombia, maravilloso. A vuelta de email le he contestado: “Éste es mi cantor, Don Luciano. No soy gardeliano, al que escucho degustando sus maravillas, pero sí soy riveriano, es de mi época. Escuchando la radio con seis años, a 500 km de Buenos Aires, en noches de invierno de esa pampa cordobesa, me quedé enganchado con él.

    En la adolescencia no he perdido una sola presentación en Rosario de Don Edmundo y a los pocos años (Empecé el programa de tango con veintipocos…) ya tuve la suerte de hacerle entrevistas cuando iba a mi ciudad adoptiva o viajábamos para verlo en El Viejo Almacén.   Me trataba con consideración pues veía un chico que debería estar escuchando a Palito Ortega o los Beatles. En su local el reportaje se grababa en la terraza, bajo las estrellas de Buenos Aires, pues era una persona muy introvertida y le molestaba que le vieran cuando lo entrevistaban. No era un artista al uso. Un abrazo”

    Edmundo Rivero cantando un tango por televisión, con la orquesta de Aníbal Troilo, Pichuco. Ciudad de Buenos Aires, ArgentinaComo ocurre en estos casos, se produjo una rueda en la que Don Ricardo Ostuni, convaleciente en su Palermo porteño, comentó: “Edmundo Rivero fue indudablemente un cantor singular, único, con un estilo inigualable. Más que un  cantor de tangos fue un cantor nacional, como lo fuera en sus comienzos Gardel. Además fue un hombre cultísimo y una bella persona. Lo traté muy poco aunque soy amigo de sus hijos. Tal vez la presencia de Gardel lo opaque un tanto pero coincido con Aldiser en cuánto significó para el cantor argentino”.

    Y yo me largo campo afuera, como se dice por la pampa aquella. Ya en Rosario, fueron innumerables las veces que lo he visto cantar, siendo un adolescente. Destaco una tarde noche en la que actuó en el Cine Bristol, que ofrecía tres películas, cine continuado lo llamaban. Ese día eliminaron una y entre un filme y el otro, con un solo pase, actuó Rivero. Venía patrocinado por una empresa rosarina, y ese mismo anochecer nos fuimos con mi amigo Carlitos Volunterio al acto que hicieron en su homenaje en el local de la misma. En esa época, los años sesenta, ya nadie cantaba en los cines rosarinos, él lo hizo ovacionado por sus seguidores que habíamos llenado la sala... que se quedó vacía cuando terminó su actuación.

    Como siempre, en Rosario hacía una parada de varios días  que incluía actuaciones en LT3 Radio Cerealista… porque él era artista de Radio El Mundo y la “broadcasting” (como había que buscarla en la guía de teléfonos)  de la calle Balcarce pertenecía a la Cadena Celeste y Blanca de Emisoras Argentinas. Cuando ya teníamos el programa de tango en esa radio, vino a actuar Don Edmundo en varios lugares. Una noche lo hizo en un local podría ser de la calle Jujuy.

    Don Edmundo Rivero en su local del Viejo Almacén, en Balcarce e Independencia, Buenos Aires, Argentina, dialogando con el Rey de España, Juan Carlos I, año 1978. Foto cedida por el Dr. Luis AlpostaQuien lo contrató para la minigira rosarina nos ofreció trasmitir esa actuación, que en LT3 promocionaron con un anuncio grabado que empezaba Rivero, sólo… y un profundo “Araca la cana, ya estoy engrillao, un par de ojos negros...”. Fue hablar la agencia Studio Simeoni con otro “riveriano”, Armando Vincinguerra, de la empresa RAID y la cosa estuvo hecha. Pero el representante nada le dijo de la transmisión y tras uno o dos tangos, al ver que pasábamos cortes comerciales y había equipos y antenas rarillos para un show normal, dijo Rivero: “Parece que nos están trasmitiendo por radio”.  Seguro que quien lo contrató le escamoteó así los pesos que nos costaba su cachet.

    Ese día y en otras oportunidades pude estar presente en sus ensayos con esa línea de guitarristas que siempre, aunque cambiara algún nombre de una gira a la otra, sonaba de maravillas.  Me asombraba que algunos tangos no los cantaba, sino que hacía la voz con la guitarra y que, además, nunca recurriera a una carpeta para recordar las letras. Al día siguiente le hice la habitual entrevista de cada viaje, esta vez grabada en el hotel Savoy, pegado si no me falla la memoria al Bar El Cairo que servía de oficina al Negro Fontanarrosa, sino en un reservado. Ya cuento arriba su deseo de privacidad en los reportajes. Le pregunté cómo hacía para recordar tantos temas de memoria y me lo explicó con Sur. “Cada vez que voy a cantarlo me viene una imagen del barrio de Boedo y con ella la letra completa sale sola”. Y así lo recordaba todo… como ese malambo suyo “Malón de ausencia” que me ha emocionado ver que Majo Lanzón lo había incluido en un disco suyo, precisamente para homenajear a uno de sus cantores preferidos.

    Matasellos alegórico recordando el centenario, en 2011, del nacimiento de Edmundo Rivero. La imagen del cantor es una caricatura del Dr. Luis AlpostaEn este portal también lo tenemos a Rivero en escenas y cantando en una de las  películas en la que ha sido protagonista o ha tenido un papel de cantor. Aquí  con Isabel Sarli está en “La diosa impura”. Y aún me queda redondear otro aspecto de su vida, que lo parangona con una figura de su calibre, pero en el folklore argentino, Buenaventura Luna. Pero eso será en otra ronda de mates.

    Sólo me resta recordar un día de 1962… hace cincuenta años atrás!!. Sería marzo, el mes preferido para derrocar gobiernos en Argentina. Esa mañana de mi quinto año en el Normal 3 de Rosario, destituyeron a Arturo Frondizi. Un compañero de curso entró todo eufórico al aula tras el recreo, dando la noticia, embargado de alegría. En ese momento cerré para siempre toda relación con la política, cuando aún ni podía votar, al ver el poco valor que tenía la  elección popular… y luego los políticos hicieron lo suyo para no volver a entusiasmarme. A Rivero y Battistella eso que yo sentía se les ocurrió volcarlo en un tango… y dijeron lo que pensaban, que tenían “Bronca


    Bronca
    Tango argentino
    Letra: Mario Battistella
    Música: Edmundo Rivero


    Por seguir a mi conciencia
    estoy bien en la palmera,
    sin un mango en la cartera
    y con fama de chabón.
    Esta es la época moderna
    donde triunfa el delincuente,
    y el que quiere ser decente
    es del tiempo de Colón.

    Lo cortés pasó de moda,
    no hay modales con las damas,
    ya no se respetan canas
    ni las leyes ni el poder.
    La decencia la tiraron
    en el tacho ´e la basura
    y el amor a la cultura
    todo es grupo, puro bluff.

    ¿Qué pasa en este país,
    qué pasa, mi Dios,
    que nos venimos tan abajo?
    ¡qué tapa que nos metió
    el año sesenta y dos!
    ¿Qué pasa?
    ¿Qué signo infernal
    ¿Qué signo infernal
    lo arrastra al dolor?
    Ya ni entre hermanos se entienden
    en esta gran confusión...
    Que si falta la guita...
    Que si no hay más lealtad...
    ¿Y nuestra conciencia,
    no vale eso más?

    Refundir a quien se pueda
    es la última consigna
    y ninguno se resigna
    a quedarse sin chapar...
    Se trafica con las drogas,
    la vivienda, el contrabando.
    Todos ladran por el mando,
    nadie quiere laburar.

    Los muleros van en coche
    Satanás está de farra
    y detrás de la fanfarra
    salta y baila el arlequín...
    ¡Es la hora del asalto!
    ¡Métanle que son pasteles!
    Y así queman los laureles
    que supimos conseguir.

    Las imágenes de Edmundo Rivero con el Juan Carlos I de España y del matasellos postal, pertenecen al Dr. Luis Alposta.

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    Viejo Almacén, Buenos Aires, Argentina, recuerda a Edmundo Rivero
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    Eduardo Aldiser
    Argentina Mundo con los grandes intérptetes del tango argentino

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    Lista de comentarios

    Ricardo Bruno22/11/2012 19:23:07

    Excelente el artículo de Aldiser. Y muy bueno el sentido comentario de Tino Diez.

    Tino Diez21/11/2012 22:19:14

    Estimado Eduardo:
    Yo soy gardeliano y cuando a Rivero lo presentaban como "La voz esperada" en la audición Federal, no me gustaba ni medio, pero era tango y me propuse escucharlo y me ganó. Ese fue el cantor que venía a Bahía Blanca, y se paraba en la puerta del café para hablar con todos. Daba gusto escucharlo. Ese fue el cantor que cada día repasaba en su Viejo Almacén, su creación de "Sur", para que a la noche nada fallara. Ese fue el cantor que a primera leída en el tren que lo llevaba a San Pedro dejó conforme a Virgilio Expósito al estrenarle, en el tren, el tema "Absurdo" y que responsablemente tardó meses en darlo por terminado. Ese Fue el cantor que tambien el Cine Jockey Club pero de mi Ingeniero White, cantó entre las butacas del biógrafo, sus tangos no tan sólo con su voz, sino con un aleteo de manos y vibrando todo su cuerpo al servicio de su interpretación tanguera. Un cantor nacional excepcional!
    Gracias Eduardo por traerlo a nuestra memoria
    Abrazo tanguero
    Tino

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