• Argentina Tango - El libro del Tango, Historias e Imágenes, a lo Horacio Ferrer

    Se iba ya el año 1971 cuando Ediciones Ossorio termina de imprimir en Buenos Aires, Argentina, en dos sólidos tomos, la obra enciclopédica y de apuntes propios "La Historia del Tango, Historias e Imágenes" que lleva la firma de Horacio Ferrer. La obra la elucubró y ejecutó desde finales de los sesenta hasta 1970, cuando le da el toque final. En 1980 elabora un tercer tomo, complementario y de actualización de datos.

    Los difusores de aquellos años tuvimos en "La Historia del Tango" una referencia para elaborar el material que luego se transformaba en programas de radio, televisión, artículos periodísticos. Su Crónica del Tango abarca 1850 a 1925 en el primer tomo, y de 1925 a 1970 el segundo tomo. Un conjunto de relatos sobre el tango con las cualidades literarias de este uruguayo de nacimiento -De allí era su padre Horacio Ferrer Pérez-, y también argentino desde 1983, donde vive desde 1967 -De la Reina del Plata era su madre, Alicia de Escurra-. Por lo tanto, un rioplatense en el más extenso sentido de la palabra... y por su vocación de poeta y escritor del tango.

    Horacio Ferrer, poeta y escritor uruguayo, que reside en Buenos Aires, ArgentinaLa obra fue prologada por dos grandes. El uno, de la literatura argentina, Ulises Petit de Murat. El otro, por el mismísimo Cátulo Castillo que dice... "Y este tema del TANGO, con todo el berretín de un convencido, lo escolasa en terrenos de antípodas, desde aquel, instalado en la ternura melancólica del pebete florista de `Bachin´, a la locura angélica del `piantao, piantao´, o en los cursos didácticos del lenguaje y poema rioplatenses, ejerciendo la charla pedagógica de la Universidad montevideana". Y Petit de Murat subraya... "Todo esto ha sido buceado con talentosa y obstinada capacidad por Horacio Ferrer. Por fin el tango, tan conversado y a veces con tanta banalidad, tan teorizado, y a veces con tanta audacia como falta de conocimiento real, el tango vituperado por Larreta e Ibarguren, y exaltado por Güiraldes y Girondo, cuenta con una certera fuente de informaciones".

    El mismo Horacio Ferrer relata en "Los que inventaron el conventillo": `Estando el Zorro Roca en la primera magistratura, pasan por la aduana porteña -en la bajada de Belgrano, sobre el río- ¡medio millón de hombres y mujeres, muchos con sus criaturas! ¿Qué harán? Harán lo que puedan y lo demás lo llorarán. Y para vivir - la cuestión es nada menos que eso...- inventaran un complejo habitacional cernido entre la colmena y la pocilga que será, así resulte grotesco, la más original contribución de Buenos Aires a los anales de la arquitectura. Algo que será a la arquitectura lo que el Tango es a la música y lo que el Lunfardo al castellano. Inventan: el Conventillo´.

    Ahí está tangueros, para seguir leyendo y repasando los epígrafes de cientos y cientos de cantores, cancionistas, músicos, directores, poetas, compositores, barrios, locales, esquinas, temas, etc. que hacen ese mundo de Argentina y Uruguay que se dio en llamar tango y que tiene en Horacio Ferrer a mucho más que un presidente de la Academia Nacional del Tango, otro hijo destacado en su abanico de creaciones. Queda dicho.

    Eduardo Aldiser

    Argentina Mundo - Argentina Folklore  - Argentina Tango - Radio Aldiser


     

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    Lista de comentarios

    Nélida Caracciolo09/02/2016 05:53:37

    Hermoso y muy completo artículo, llegué a conocer a Horacio Ferrer, una persona muy amable, él conocia a mi padre, lo ví en el Museo Mundial del Tango y lo saludé, y en otra oportunidad, lo escuché recitar en un evento por el día del Lunfardo en la Academia del Lunfardo. Nélida Caracciolo

    Alda Renèe Salzarulo16/04/2015 02:22:22

    Gracias Eduardo por este hermoso trabajo sobre los poetas..en especial sobre este enorme poeta...
    Abrazo.

    Alda Renèe Salzarulo16/04/2015 02:14:59

    Digo de èl en mi libro "El poeta en su tango":Después de cursar cuatro años en la facultad de arquitectura descubriò que habìa nacido para diseñarlas posibilidades màs dramàticas y desnudas de la noche y trazar las coordenadas del milagro.Todas sus obras, de innegable estilo surrealista,son un repiqueteo de imàgenes.Si Manzi y Castillo cantan al barrio apacible y sereno, este hombre transnochador, con la piel permeable a todas las emociones y los ojos artesanos de la belleza, acostumbra sus oídos a las estridencias porteñas y educa sus innumerables sentidos con el olor, la aspereza, el gusto y el misterio de Buenos Aires.Se encuentra con un mùsico a su medida y juntos inauguran otra època y otro tango.

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